Estrabismo en el adulto visual

Los adultos pueden presentar también estrabismos, aunque sus características pueden ser muy distintas de las del estrabismo en el niño. 
 
Debemos tener presente que para la función visual, en un niño sano sin estrabismo previo, puede considerarse adulto, cuando su función visual binocular y monocular está totalmente desarrollada, a partir de los 8 o nueve años, e incluso antes. 
 
La edad de aparición, el tiempo que tarda en instaurarse la desviación, y la duración del proceso, determinará la sintomatología que experimenta el paciente, y las consecuencias visuales.
 
Esencialmente el adulto que es estrábico desde niño, puede no presentar ningun síntoma salvo el estético, y el disconfort en las relaciones personales. Sin embargo hay alteraciones visuales, como la dificultad en el cálculo de las distancias, el aumento o disminución de la amplitud del campo visual, las tortícolis acompañantes, el deslumbramiento excesivo, que la persona asume como normales, cuando en realidad las produce su desviación ocular.
 

En ocasiones se adoptan actitudes visuales, como evitar enfocar la imagen, porque se sabe que al enfocar se desvian los ojos, o se adoptan miradas huidizas, evitando el contacto visual con el interlocutor.

 

En caso de que el estrabismo, aparezca de forma brusca, por accidente o enfermedad, la sintomatología puede ser muy llamativa, y sobre todos los síntomas predomina la diplopia.